Alcohol con medicinas

Es muy común escuchar: no puedo tomar alcohol porque estoy tomando un medicamento y entonces SE ME CORTA EL EFECTO. Tal afirmación, lo cual incluye meter a todos los medicamentos en un solo saco, es como decir que todos los alimentos son iguales, sea carne, pescado vegetales u otros. Los medicamentos actúan de mil maneras distintas y el comportamiento ante el alcohol es igual muy diferente. En otro sentido, si el alcohol es tan efectivo en CORTAR EL EFECTO, no habría ninguna medicina mejor que el alcohol para combatir las intoxicaciones, más cuando debemos partir desde el punto de vista de que todo medicamento es potencialmente tóxico. La realidad es que esto no es así y el alcohol es poco útil en el tratamiento de las intoxicaciones, pudiendo empeorarlas en al mayoría de los casos.

Entonces, ¿puedo tomar alcohol con medicinas?. El consumo de pequeñas cantidades de alcohol no tiene ninguna contraindicación con la gran mayoría de los medicamentos, siendo solo el metronidazol, el tinidazol y el secnidazol (medicamentos para la amibiasis) y los sedantes-hipnóticos los únicos realmente contraindicados. La respuesta en todos los aspectos podría ser tan particular y extensa como el número de medicinas que existe. En general, el alcohol no corta el efecto de ninguna medicina, sino que podría generar efectos secundarios con algunas de ellas. Solo en el caso del Acetaminofén, antidiabéticos orales, rifampicina y warfarina, el consumo constate de alcohol por parte del paciente podría estimular la generación de enzimas que metabolizan estos medicamentos y hacer que disminuya el efecto de los mismos. Pero entiéndase bien, el uso continuo de cantidades grandes de alcohol es la que ocasiona este efecto.

¿Con cuáles medicinas no puedo tomar alcohol? Para facilitar un poco el asunto vamos a analizar algunos de los efectos del alcohol.

  1. Metabolismo del alcohol

  2. Efecto sedante

  3. Efecto irritante de la mucosa gástrica

  4. Inhibición de alguna enzimas del hígado en el uso agudo

  5. Estimulación de algunas enzimas del hígado en el uso crónico

  6. Efecto hepatotóxico

  7.  

  1. La mayor precaución que hay que tener con la administración de alcohol con medicamentos es con aquellos que interfieren en el metabolismo del alcohol, lo cual produce un aumento de los metabolitos que producen la Resaca, Ratón o Cruda (cada país le tiene su nombre), siendo en algunos casos tan intensa que amerita la hospitalización de emergencia del paciente. Estos medicamentos son todos anti-amibianos (metronidazol, tinidazol, secnidazol), ketoconazol y algunas cefalosporinas de poco uso.

  2. Ante el efecto sedante, el alcohol no debe ingerirse conjuntamente con medicamentos sedantes tales sicotrópicos, calmantes y antialérgicos que produzcan sedación, como la clorfeniramina. El efecto sedante podría potenciarse y alcanzar niveles delicados.

  3. Debido a su efecto irritante de la mucosa gástrica, el alcohol no debe administrarse conjuntamente con medicamentos que también tengan este mismo efecto, o la menos debe administrarse con precaución, en especial en aquellos pacientes propensos a gastritis. Entre estos medicamentos tenemos a la Aspirina, Ibuprofeno, Diclofenac, Ketoprofeno y todos los analgésicos antiinflamatorios.

  4. En relación a la inhibición de las enzimas hepáticas, el alcohol no debe ingerirse conjuntamente con los medicamentos metabolizados por las enzimas que son inhibidas por el uso agudo del alcohol, debido a que puede aumentar las concentraciones de éstos fármacos.

  5. El alcohol estimula la producción de algunas enzimas utilizadas en el metabolismo de algunos fármacos, por lo cual podría verse afectada su efectividad. Estos son: Acetaminofén, antidiabéticos orales y rifampicina.

  6. El efecto hepatotóxico del consumo de grandes cantidades de alcohol puede sumarse al efecto hepatotóxico del consumo de dosis máximas de Acetaminofén

A continuación, un cuadro resumen de las principales interacciones del alcohol con los medicamentos.

Alcohol-Acido acetil salicílico

Mayor riesgo de lesiones de la mucosa gástrica Riesgo de hepatotoxicidad

Alcohol-Acetaminofén

Riesgo de hepatotoxicidad

Alcohol-Analgésicos Opiodes

Riesgo de depresión respiratoria del SNC

Alcohol-clorfeniramina

Alteración significativa de la función motora

Alcohol-Barbitúricos

Potencia efecto depresor del SNC y depresión respiratoria

Alcohol-Benzodiacepinas

Potencia efecto depresor del SNC

Alcohol-biguaninas antidiabéticas

Posible riesgo de hipoglicemia

Alcohol-Cefalosporina(cefamandol, cefoperazona, cefotetán)

Efecto antabuse

Alcohol-Cimetidina

Riesgo de intoxicación etílica

Alcohol-Fenitoína

Aumentan los niveles séricos de fenitoína, con riesgo de toxicidad

Alcohol-Fenobarbital

Aumentan los niveles séricos de fenobarbital, con riesgo de toxicidad

Alcohol-Ketoconazol

Efecto antabuse y riesgo de hepatotoxicidad

Alcohol-Metronidazol-secnidazol-tinidazol

Efecto antabuse

Alcohol-Penicilina G
Alcohol-Rifampicina

Disminución de la actividad farmacológica de la penicilina G y de la rifampicina respectivamente

Alcohol-Warfarina

Disminución de la actividad farmacológica de la warfarina